¿Qué es el Cohiba Guayasamin I?
El Cohiba Guayasamin I es un humidor conmemorativo de edición limitada lanzado en 1996 para celebrar los 30 años de la marca Cohiba en La Habana. Contiene 90 puros elaborados totalmente a mano con capa de tabaco en toda su construcción, distribuidos en nueve vitolas diferentes con diez unidades de cada formato. Solo se fabricaron 30 humidores en todo el mundo, cada uno con certificado de autenticidad numerado, convirtiéndolo en una de las piezas más codiciadas del coleccionismo habanero.

Historia del Cohiba Guayasamin I
Este humidor nace del encuentro entre dos gigantes de la cultura latinoamericana: Cohiba, la marca más prestigiosa de Cuba, y Oswaldo Guayasamín, el pintor y escultor ecuatoriano cuya obra retrató el dolor y la dignidad de los pueblos del continente. La colaboración surgió durante las celebraciones del trigésimo aniversario de Cohiba en 1996, cuando Habanos S.A. decidió crear una edición que trascendiera lo comercial para convertirse en objeto de arte.
Guayasamín, quien falleció en 1999, dejó su impronta en el diseño del humidor, que funciona como una escultura funcional. La producción se limitó a treinta unidades, número que evoca tanto el aniversario como la exclusividad absoluta. Cada humidor incluye un certificado de autenticidad firmado y numerado, garantizando su procedencia y elevando su valor en el mercado secundario.

Lo que distingue a esta edición es la selección de vitolas. No se trata de una sola presentación, sino de un recorrido completo por el universo Cohiba de la época: desde los clásicos de la línea tradicional hasta los modernos Siglo, que entonces representaban la renovación de la marca. Los puros llevan la banda estándar con la letra C, característica de la producción de aquellos años, sin las bandas especiales que posteriormente identificarían a las ediciones limitadas.
Las nueve vitolas del humidor
El Guayasamin I reúne nueve formatos que permiten al coleccionista experimentar la amplitud del blend Cohiba. La selección incluye vitolas clásicas de cuerpo medio-alto y las más elegantes del lanzamiento Siglo, ofreciendo tiempos de fumada que van desde los 30 minutos hasta más de dos horas.
| Vitola | Nombre de fábrica | Cepo | Longitud | Cantidad |
|---|---|---|---|---|
| Coronas Especiales | Palmitas | 38 | 152 mm | 10 |
| Espléndidos | Julieta No. 2 | 47 | 178 mm | 10 |
| Lanceros | Laguito No. 1 | 38 | 192 mm | 10 |
| Robustos | Robustos | 50 | 124 mm | 10 |
| Siglo I | Perlas | 40 | 102 mm | 10 |
| Siglo II | Marevas | 42 | 129 mm | 10 |
| Siglo III | Coronas Grandes | 42 | 155 mm | 10 |
| Siglo IV | Coronas Gordas | 46 | 143 mm | 10 |
| Siglo V | Dalias | 43 | 170 mm | 10 |



Notas de cata y perfil de sabor
Los puros del Guayasamin I comparten el característico blend de Cohiba: tabaco de la Vuelta Abajo, con mayor proporción de volado y ligero que en otras marcas habaneras. Tras casi tres décadas de envejecimiento, estos ejemplares han desarrollado una complejidad excepcional. La capa, enteramente de tabaco de primera, aporta una combustión lenta y ceniza compacta de color gris claro.

En nariz, predominan los aromas de cedro maduro, cuero curtido y café tostado. El primer tercio revela notas de tierra húmeda y nuez moscada, con una entrada suave que engaña respecto a la intensidad posterior. El desarrollo muestra chocolate amargo, especias dulces y un fondo mineral típico de los Cohiba bien añejados. El último tercio recupera la madera de cedro con intensidad, ahora acompañada de café espresso y un leve toque cítrico que limpia el paladar.

La fortaleza varía según la vitola: los Lanceros y Coronas Especiales ofrecen un perfil más delicado y floral, mientras que los Robustos y Espléndidos presentan mayor concentración de sabores y cuerpo más marcado. Los Siglo, especialmente el III y el V, mantienen un equilibrio notable entre elegancia y presencia.

¿Con qué maridar el Cohiba Guayasamin I?
Para una fumada conmemorativa, el maridaje debe estar a la altura. Con los formatos más largos como el Lanceros o el Siglo V, recomiendo un café del Huila de origen, preferiblemente de la zona de Pitalito, con su acidez cítrica y cuerpo medio que dialoga con las notas de cedro del puro. La temperatura del café debe estar entre 60 y 65 grados para no saturar el paladar.

Los formatos más robustos, como el Robusto o el Espléndidos, admiten acompañamientos más contundentes. Un ron Dictador 20 años, con su dulzor de miel de caña y especias, complementa sin competir. Para quienes prefieren el chocolate, el santandereano de 70% cacao, con su amargor equilibrado y notas de frutos secos, funciona especialmente bien con el Siglo IV y sus matices de cacao.

En cenas de coleccionistas, he visto maridarse estos puros con aguas minerales de manantial colombiano, permitiendo que el tabaco hable por sí mismo. La elección depende de la intención: celebrar la complejidad del blend o acompañarla sin interferir.

¿Para quién es este puro?
El Cohiba Guayasamin I no es un puro para fumar: es un puro para coleccionar, preservar y eventualmente heredar. Su valor de mercado, que supera ampliamente los 100.000 dólares por humidor completo, lo coloca fuera del alcance del consumidor habitual. Sin embargo, para el coleccionista serio de habanos, representa una pieza de referencia que marca la evolución de las ediciones limitadas en Cuba.
Quienes tengan la fortuna de acceder a unidades sueltas —generalmente provenientes de humidores dispersados— encontrarán en ellas una experiencia de fumada histórica. No es un puro para el aficionado que busca intensidad inmediata, sino para quien valora la sutileza del envejecimiento y la elegancia de un blend clásico. Los formatos más pequeños, como el Siglo I o el Robusto, resultan más accesibles para quienes desean iniciarse en el mundo de los Cohiba añejados sin comprometer una inversión considerable.
El verdadero destinatario de esta edición es el amante del arte latinoamericano que entiende el puro como escultura efímera, como gesto compartido que trasciende el momento de la combustión. En ese sentido, Guayasamín y Cohiba lograron su propósito: crear algo que permanece más allá del humo.