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Guía del Bolívar Prince Charles: historia y sabor de un clásico cubano discontinuado

2 min de lectura · 284 palabras

¿Qué es el Bolívar Prince Charles?

El Bolívar Prince Charles es un puro cubano discontinuado que marcó una época dorada en la producción habana antes de 1960. Con un cepo de 50 y una longitud de 124 mm, este robusto ofrecía la fuerza característica de la marca hasta su retirada en 1973. Es una pieza de colección que comparte vitola con la Royal Corona, diferenciándose principalmente por su presentación en cajas de 50 unidades.

Bolívar Prince Charles

Historia y legado del Prince Charles

Este puro nació en las fábricas cubanas en un momento donde la industria buscaba formatos más robustos para paladares exigentes. Su nombre, inspirado en el heredero real británico, evoca elegancia, pero su contenido es pura fuerza caribeña. Durante más de una década, convivió en el mercado con su "hermano gemelo", la Royal Corona, que salió al ruedo alrededor de 1969.

La diferencia clave para el coleccionista no estaba en el tabaco, sino en la caja: el Prince Charles llegaba en semi boîte nature de 50 cigarros, mientras que la Royal Corona venía en cajas de 25. Esta dualidad terminó cuando la producción del Prince Charles se detuvo definitivamente en 1973, dejando a la Royal Corona como la heredera oficial de esta vitola clásica dentro del portafolio de Bolívar.

Ficha técnica del puro

Para los amantes de los datos duros, aquí tienes las especificaciones que definen a este clásico. Es importante recordar que, al ser un producto discontinuado, encontrarlo en buen estado de conservación es un verdadero tesoro para cualquier humidor.

Característica Detalle
Nombre de fábrica Robustos
Longitud 124 mm (4⅞″)
Cepo (Ring Gauge) 50
Estado Discontinuado (1973)
Empaque original Caja de 50 (Semi boîte nature)
Caja antigua de Bolívar Prince Charles

Notas de cata y perfil de sabor

Fumar un Bolívar, y más uno de esta época, es enfrentarse a un perfil de cuerpo completo que no pide permiso. Al encenderlo, esperen una explosión de tierra húmeda y especias negras, típica de los tabacos de la región de Vuelta Abajo procesados con la maestría de antaño. En el primer tercio, el cedro español se hace presente con fuerza, abrazado por un toque de cuero fresco que recuerda a una silla de montar recién estirada.

A medida que avanza la fumada, el sabor se vuelve más complejo y cremoso. Aparecen notas de café oscuro, casi espresso, mezcladas con un dulzor sutil de chocolate amargo. La ceniza suele ser blanca y compacta, señal de un buen combustión, mientras que el retrogusto deja una sensación picante pero agradable en el paladar, propia de la marca Bolívar.

¿Con qué maridar el Prince Charles?

Para acompañar este gigante de sabor, nada mejor que productos de nuestra tierra que tengan la estructura para no quedar opacados por el tabaco. Un café del Huila, de esos con acidez vibrante y cuerpo denso, es el compañero ideal para limpiar el paladar entre bocadas y resaltar las notas de nuez del puro.

  • Ron Dictador: Un XO o un 20 años de Dictador hace un matrimonio perfecto. La dulzura de la caña y las notas de vainilla equilibran la potencia terrosa del Bolívar.
  • Chocolate santandereano: Un cuadro de chocolate amargo con alto porcentaje de cacao complementa las notas tostadas del segundo tercio de la fumada.
  • Aguardiente antioqueño: Si buscan algo más local y fuerte, el anís puede ser un contraste interesante, aunque se recomienda con moderación para no adormecer las papilas gustativas.

¿Para quién es este puro?

El Bolívar Prince Charles no es un puro para principiantes ni para quienes buscan una fumada suave de domingo por la mañana. Está dirigido a fumadores experimentados que disfrutan de la potencia y la complejidad de los tabacos cubanos de la vieja escuela. También es la joya perfecta para coleccionistas que buscan completar series históricas de la marca Bolívar.

Si eres de los que aprecia la historia detrás del humo y tienes la paciencia para dejar añejar un puro de estas características, este es tu formato ideal. Aunque ya no se produce, su legado vive en cada Royal Corona que se fuma hoy, recordándonos que el Prince Charles fue el pionero que abrió el camino para este robusto de leyenda.