¿Qué es el Bolívar Belgravia Edición Regional?
El Bolívar Belgravia Edición Regional Gran Bretaña es un puro cubano de edición limitada lanzado en 2015, exclusivo para el mercado británico, que introduce la vitola Montesco (130 mm × 55) al portafolio de una de las marcas más intensas de Habanos S.A. Con solo 5.000 unidades distribuidas en 500 cajas numeradas, este robusto extra representa una colaboración entre la tabacalera cubana y el distribuidor del Reino Unido, ofreciendo el carácter fuerte de Bolívar en un formato contemporáneo y codiciado por coleccionistas.

Historia del Bolívar Belgravia
La marca Bolívar nació en 1902 y desde entonces se ha ganado la reputación de ser la más potente dentro del catálogo de Habanos. Cuando se anunció esta Edición Regional para Gran Bretaña en 2015, los aficionados británicos recibieron con entusiasmo una vitola completamente nueva para la marca: el Montesco, nombre que rinde tributo al elegante barrio londinense de Belgravia.
La elección no fue casual. El mercado británico tiene una larga tradición con los puros cubanos, y esta edición buscaba combinar la intensidad característica de Bolívar con un formato que respondiera a las preferencias modernas: ancho, cómodo de sostener, pero sin extenderse en una fumada interminable. La producción se limitó a 5.000 puros en total, distribuidos en cajas de 10 unidades numeradas del 1 al 500, lo que garantizó desde el principio su estatus de pieza de colección.

Notas de cata y perfil de sabor
Características técnicas
| Vitola de galera | Montesco |
| Longitud | 130 mm (5⅛″) |
| Cepo (ring gauge) | 55 |
| Peso oficial | 16.00 g |
| Fortaleza | Alta |
| Capa | Colorado oscuro, ligeramente aceitosa |
La primera impresión al encender un Belgravia es su generosidad. El cepo 55 permite una entrada de aire amplia que desde el primer puff entrega el carácter terroso y especiado que define a Bolívar. Los primeros centímetros despliegan notas de cedro tostado, cuero curtido y un fondo de café molido que anticipa lo que viene.
A medida que avanza la fumada, el puro desarrolla complejidad sin perder intensidad. Aparecen matices de chocolate amargo, nuez tostada y una pimienta negra que pica suavemente en el paladar. La segunda mitad es donde el Belgravia muestra su verdadera personalidad: tierra húmeda, tabaco maduro y un dulzor sutil que equilibra el poder del blend. El final es largo, persistente, con retrogustos de madera de roble y un toque mineral que invita a dejar el puro descansar unos minutos antes del siguiente puff.

¿Con qué maridar el Bolívar Belgravia?
La intensidad de este puro exige acompañantes que no se dejen intimidar. En Colombia tenemos opciones excepcionales que dialogan bien con su carácter:
- Café del Huila: Un espresso de cuerpo medio-alto, con notas cítricas y chocolate, resalta los tonos terrosos del Belgravia sin competir por protagonismo. El café de la región de Pitalito, en particular, tiene la acidez justa para limpiar el paladar entre puffs.
- Ron Dictador 20 años: El dulzor del ron envejecido en barricas de bourbon complementa las notas de vainilla y madera del puro. Su cuerpo robusto sostiene la conversación con el Belgravia hasta el final de la fumada.
- Chocolate santandereano 70% cacao: El chocolate de la región de San Vicente de Chucurí, con su perfil frutal y amargor equilibrado, potencia los matices de cacao del blend cubano. Una combinación que sorprende por su armonía.
- Whisky escocés de Islay: Si prefieres la vía británica original, un Laphroaig o Ardbeg con su humo y sal marina crean un tándem dramático con el carácter terroso del Belgravia.
¿Para quién es este puro?
El Belgravia no es un puro para iniciarse en el mundo de Habanos. Su fortaleza alta y su evolución exigente requieren un paladar entrenado que sepa apreciar los matices bajo la potencia. Es ideal para el aficionado que ya conoce la marca, que ha fumado Libertadores o Royal Coronas, y busca explorar una expresión diferente sin salirse del ADN de Bolívar.
También es para el coleccionista. Con solo 500 cajas en circulación, encontrar un Belgravia en buen estado de conservación se ha vuelto un reto. Si tienes la oportunidad de adquirir uno, verifica la sello de la Edición Regional de Gran Bretaña y el estado de la capa: debe estar ligeramente aceitosa, sin grietas, con el aroma característico de tabaco maduro que solo los años de reposo otorgan.
En cuanto a momento, resérvalo para una tarde de domingo sin prisas, después de una buena comida, cuando el tiempo sea tan amplio como el humo que vas a producir. El Belgravia no se fuma: se habita.